Litigio.
La palabra litigio proviene del latín "Litigium" que significa pleito o disputa, así mismo, la real academia de la lengua española define la palabra pleito como un altercado en juicio y disputa como una contienda.
De esta manera podemos observar que la relación que existe entre las personas genera obligaciones y derechos, el litigio puede ser el resultado de un conflicto de intereses en donde por un lado exista una pretensión y por el contrario exista una resistencia.
Proceso.
El proceso en cualquiera de sus dos formas, siendo estas, autocompositivos o hetero compositivos son una herramienta o conjunto de actos jurídicos ordenados y regulados por la ley, mediante los cuales una persona puede hacer valer sus derechos, es decir, que gracias al proceso se pueden tramitar conflictos o controversias ante un órgano jurisdiccional, con el objetivo de obtener una resolución del mismo.
Podemos señalar como elementos fundamentales del proceso:
A las partes o actores: quienes por un lado existe un demandante (quien da inicio al proceso) y un demandado (quien responde o quien presenta una resistencia).
Órgano jurisdiccional: siendo este un juez o un tribunal, quien tiene la función de dirigir el proceso y dictar una resolución.
Actos procesales: son las actuaciones que realizan las partes, el juez y terceros (como testigos o peritos) siguiendo una secuencia legal.
Finalidad: llegar a una sentencia o resolución que resuelva el conflicto conforme a derecho.
Cabe señalar que existen diferentes tipos de procesos, tal es el caso, del proceso civil, penal, laboral, administrativo, familiar, etc.
De esta manera podemos observar que el proceso asegura el derecho al debido proceso y una tutela judicial efectiva, siendo estos principios fundamentales en un Estado de Derecho.



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